
«Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies» Mateo 9: 37-38
Ven y compartamos juntos como hermanos y vivamos una experiencia inolvidable con Jesus..
Ministerio de Juvenil todos los Sabados a las 4:00pm a 5:30pm
Ven estamos en el proceso de buscar jovenes talentos y queremos que formes parte.
Poder llevar el evangelio y el plan de salvación que Jesús otorga a todas aquellas personas que aún no lo tienen en sus corazones como su señor y suficiente salvador personal, a todas las comunidades de nuestra ciudad y mas allá de estas.
Tienen como tarea fundamental orar semanalmente por las necesidades de los miembros de la congregación y por cualquier situación especial que amerite un trato directo con el Señor para ser enfrentada.
Ministerio Deportivo donde buscamos a traves del deporte llevar las buenas nuevas
Ministerio Infantil y Sala Cuna encargado del cuido y evangelismo a los niños
Ministerio encargado de evangelizar via dramas en diversos lugares
Ministerio Discipulado es el encargado de capacitar y adiestrar a cada miembro nuevo de la iglesia
Por la creciente necesidad que hay en las mujeres y por el deseo de querer cubrir las necesidades de mujeres, se ha levantado el Ministerio de Mujeres llamado "Café con Dios".
Somos un ministerio dedicado a servir a la Iglesia, levantando Hombres que amen a Dios sobre todas las cosas, y que tienen a Jesús como modelo, honran su familia, apoyan a su pastor y congregación y obedecen La Gran Comisión; siendo además sal y luz en la sociedad.
Es un ministerio de las Asambleas de Dios diseñado para promover actividades a los jóvenes, proveyéndolos de instrucción religiosa. El tema de acampar está en el corazón de la mayoría de las actividades
Parte de nuestros jovenes!!!

«Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies» Mateo 9: 37-38
Mateo 11:1
Cuando escribí el título para el devocional de hoy, inmediatamente pensé en las contradicciones que encierra esta frase. No creo que haya un solo discípulo que no desee ser como Jesús. Sé, con toda seguridad, que este es el deseo de mi propio corazón. Cuando me detengo a pensar en lo que realmente estoy deseando, me doy cuenta de que quisiera poseer las cualidades que tanto me atraen de la persona de Cristo, su mansedumbre, su disciplina, su intimidad con el Padre, su capacidad de percibir el mover del Espíritu a su alrededor, su sentido de misión. Entonces tengo certeza de que todas estas cualidades me faltan, en mayor o menor grado.
Cristo claramente indicó que no era suficiente «creer», sino que el verdadero discípulo sería aquel que permaneciera en Su palabra. El Hijo de Dios, sin embargo, no estaba refiriéndose a esto cuando aseveró «bástale al discípulo ser como su maestro y al siervo como su señor» (v. 24).
El Nuevo Testamento da claras indicaciones de que el objetivo de la obra transformadora de Dios es que lleguemos a ser como el Hijo, pero con frecuencia olvidamos que esto incluye «participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejantes a él en su muerte» (Fil 3.10). De modo que, una vez más, Jesús estaba advirtiendo a los discípulos que el costo de seguirlo era alto, tan alto como el precio que él mismo pagaba a diario.
Entre las experiencias duras que al discípulo le tocará vivir, se encuentra la traición de la familia. «El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir» (v. 21). Esta experiencia es una de las más duras de sobrellevar, porque siempre esperamos mayor compasión y ternura por parte de aquellos que son de nuestro círculo más íntimo. La naturaleza de nuestro llamado es tal, sin embargo, que «seremos odiados por todos por causa de mi [su] nombre» (v. 22). Cristo será causa de enemistad aún con aquellos con que hemos compartido toda una vida.
Frente a este panorama angustiante, el Señor destacó la recompensa que espera a los que no claudiquen en medio de la persecución: «el que persevere hasta el fin, este será salvo». Esta frase nos toma un poco de sorpresa, porque estamos acostumbrados a pensar que la salvación es algo que se garantiza en un momento de una decisión que, muchas veces, guarda matices intelectuales. En Juan 8.31-32, sin embargo, Cristo claramente indicó que no era suficiente «creer», sino que el verdadero discípulo sería aquel que permaneciera en Su palabra. Del mismo modo subraya el apóstol Pablo, cuando anima a los filipenses a que trabajen en su salvación «con temor y temblor» (2.12). Es decir, la salvación es un estilo de vida, más que un estado.
Génesis 4:1-11 Texto de memoria: 4:9
Énfasis: Comunión Propósito: Insistir en la responsabilidad que cada uno tiene con su hermano en la gran familia de Dios.
Contenido:
1. Parte de la familia 4:1-3
· A. Caín y Abel fueron puestos por Dios en una familia
· B. Como tales, cada uno tuvo responsabilidades el uno para el otro, quizá el sentido de rendir cuentas... etc. Convivían, se comunicaban, trabajaban juntos, hasta donde sabemos eran dos personas comunes y corrientes.
· C. Ambos tuvieron conciencia de Dios, v 3 dice que Caín trajo una ofrenda a Jehová. Había una relación no solo entre ellos, sino que compartían de alguna forma el conocimiento y el temor de Dios.
2. La unidad de familia se ve afectada por un problema. 4:3-5
· A. Es curioso pero fue precisamente el servicio a Dios el que originó un problema. ¿Será algo normal que aún entre cristianos surjan los problemas? ¿Reconoces las ocasiones que aún con el deseo sincero de agradar a Dios te encuentras con dificultades?
· B. Mucho tienen que ver las actitudes con las que te acercas a Dios para tener en cuenta las actitudes hacia tus hermanos ¿Porqué te has ensañado? Dios juzgó mejor la ofrenda de Abel y eso enojó a Caín. ¡Cuántos problemas acarrean los malentendidos en el cuerpo del Señor!
· C. ¿Hacia dónde miras cuando surge un problema con tu hermano? Caín se levantó en contra y se ensañó con su hermano y ¡Lo mató!, lo primero que viene a la mente no es siempre lo mejor, el enojo puede conducirte al pecado.
3. Las preguntas de Dios acerca de la responsabilidad de “Hermano” 4: 9
· ¿Dónde está tu hermano?, La saña de Caín lo llevó al lugar menos esperado: El homicidio, pero la pregunta de Dios debe llevarnos más profundamente a reflexionar acerca de nuestra responsabilidad como Hermanos. ¿Dónde o cómo está tu hermano?, muchas veces el conflicto nos separa de los hermanos, y no volvemos a saber de ellos, solamente recordamos lo que pasó pero nada más.
· ¿Qué has Hecho? O ¿Qué no has hecho?
· Caín respondió con indiferencia “no sé”, pero también con una pregunta ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?, (¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano? nvi) la respuesta que se implica hacia nosotros es ¡SÍ!, Dios te ha puesto como guarda de tu hermano., tienes responsabilidades para con él, y eso es lo que Dios te pide. Estas son preguntas que tarde o temprano tendremos que contestar delante de Dios “A quien tenemos que dar cuenta”
Conclusión:
Estamos enfatizando la comunión, tratando de entender la comunión no precisamente como comer y trabajar juntos (aunque podemos estarlo sin estar), sino entendiéndonos y comprendiéndonos en un sentido mas profundo, el de compartir nuestras necesidades y ministerios mas allá de toda diferencia, extendiéndonos hacia el hacer la voluntad de Dios. (Invitar a los hermanos a evaluar sus actitudes hacia sus hermanos).
Tomado de:
http://www.centraldesermones.com/sermones/antiguo/a101.htm
La plaga. Egipto pasa por una plaga de Ranas por causa de la rebeldía de faraón de dejar libre al pueblo de Israel, pasa por una etapa que se hace insoportable vivir con las Ranas, estas estaban por todos lados: En el baño, el la cama, el cocina, en el closet, etc. Decide, faraón llamar a los representantes de Dios, para llegar a un acuerdo: Que se vayan las Ranas a cambio de dejar libre a Israel. Moisés acepta el trato y le pregunta cuando quiere que las ranas se vayan de Egipto a los ríos únicamente; a lo que faraón responde: Mañana. ¿Para que quería faraón pasar una noche más con las Ranas? ¿Por qué no le dijo a Moisés: “Ora en este mismo instante para que las ranas se vayan de Egipto en este momento”? Comparemos esta ilustración con nuestra vida cristiana, sabemos que aun vivimos con ranas en nuestra casa, dormimos con ellas, comemos con ellas, salimos con ellas; Dios esta dispuesto a quitarlas de nuestra vida, pero nuestra respuesta a la pregunta “¿Cuándo quieres que te las quite?” es: “Mañana”. ¿Cómo se llaman esas Ranas en tu vida? ¿Pornografía?, ¿masturbación?, ¿enojo?, ¿fornicación? Tú sabes que ranas tienes, pero por que esperar a pasar una noche más con ellas, como faraón lo decidió, el momento de deshacerte de ellas es: Ahora.
5 Causas que permiten que pasemos una noche más con las Ranas
te iras al Seol, pensando: “No se que me hubiera dicho”, claro esto es cuando tengas la edad adecuada para hacerlo, no a los 15 años…
personas capacitadas, El capacita a las que llama.
pensó: y, ¿si me va mal? Perderé lo seguro que tengo por arriesgarme, mejor, No.
insultó por 20 minutos, le dije: “Te invito a comer”, se reconciliaron y ni se acordaron el por que de su enojo.
“vé a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y se sabio, la cual… prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento…” Prov. 6:6-8
Deseas pasar una noches más...con Rana? Pídele a Dios que te las quite... Hoy! no mañana.
Bendiciones.
¿Cómo sé que estoy realmente enamorado de alguien y que es la voluntad de Dios?
Asumiendo que Ud. es creyente por el hecho de haber recibido a Cristo como su Salvador personal voy a proseguir adelante.
Bajo esta premisa, Ud. podría saber si está enamorado haciéndose las siguientes preguntas:
Primero: ¿He orado fervientemente al Señor por una enamorada, aún antes de conocer a la chica que ahora me gusta? En el caso del creyente, el enamoramiento comienza no cuando se encuentra con una chica que es muy atractiva físicamente y su corazón late más aprisa cuando se encuentra con ella, sino cuando en la comunión íntima con el Señor en su palabra y la oración ruega a Dios por que Dios traiga a su vida la persona con quien Ud. va a compartir el resto de sus días como esposa.
Ningún joven creyente debería entrar al enamoramiento sin antes haber cultivado una íntima comunión con el Señor. Me imagino que Ud. conoce a una chica que le gusta mucho. Si Ud. no ha estado en comunión con el Señor con anterioridad, y siente una atracción hacia esa chica, seguramente no es Dios quien esté poniendo esa atracción en Ud. sino sus hormonas, su instinto por tener una compañera. La base del enamoramiento no es el atractivo físico entre la pareja de enamorados, tampoco es el amor entre enamorados. La base del enamoramiento debe ser la voluntad de Dios, quien pone en el corazón de los dos el deseo de unir sus vidas en matrimonio.
Ya que hemos hablado de matrimonio, permítame una advertencia: Si no piensa casarse con aquella chica, no pierda su tiempo y su santidad enamorándose de esa chica. El enamoramiento no es un pasatiempo. El enamoramiento no es un día sí y el siguiente no. El enamoramiento guiado por el Señor es la antesala del matrimonio.
Segundo: ¿Es esa chica creyente? La Biblia es clara en manifestar que la voluntad de Dios es que un creyente se enamore y se case exclusivamente con otro creyente del sexo opuesto.
2ª Corintios 6:14 dice: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? "
Un enamoramiento entre un creyente y un incrédulo es contrario a la voluntad de Dios. Si la chica que a Ud. le gusta no es creyente y Ud. siente una atracción hacia ella, no es Dios quien ha puesto esa atracción en Ud. Esa atracción es fruto de su propio deseo, de su propia pasión. Si Ud. persiste en esa unión desigual, Ud. lo lamentará grandemente tarde o temprano, probablemente más temprano que tarde.
Cuando alguien está en este caso, la pasión es tan fuerte que anula a la razón. El joven o la joven creyente razona más o menos de la siguiente manera. Bueno, yo soy creyente, él o ella no es. Qué buena oportunidad para guiarle en los caminos del Señor por medio de enamorarme de él o de ella.
Parece lógico, pero el problema está en que este razonamiento contradice la palabra de Dios cuando dice que los creyentes no deben unirse en yugo desigual con los incrédulos. Un buen fin, que es llevar a un incrédulo a los pies del Señor, no debe llevarse a cabo con un mal medio, como esto de unirse en yugo desigual con un incrédulo. El fin no justifica el medio.
Tercero: Asumamos que Ud. ha orado al Señor por una enamorada y la chica que le gusta es creyente. Entonces debería hacerse la siguiente pregunta: ¿Están mis padres, los padres de ella y los líderes de la iglesia de acuerdo con esta relación? Quizá Ud. dirá: ¿Qué tienen que ver mis padres en algo que es asunto mío? ¿Qué tienen que ver los líderes de la iglesia en mis cosas personales? Estas preguntas tienen respuesta en la palabra de Dios.
Colosenses 3:20 dice: "Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor."
Los hijos creyentes deben andar en sumisión a sus padres, aún cuando sean mayores de edad. Por tanto, una decisión tan importante como aquella de enamorarse de alguien debe ser en total acuerdo con los padres tanto suyos como de la chica que a Ud. le gusta. No es prudente un enamoramiento a espaldas de los padres o peor todavía, en contra de la voluntad de los padres.
Hebreos 13:17 dice: "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso."
Los pastores o líderes de la iglesia local donde Ud. se congrega han sido puestos por Dios como autoridades sobre la congregación. Su responsabilidad es sujetarse a ellos. Ud. por tanto está en la obligación de buscar el asesoramiento de ellos para saber si debe o no entablar una relación de enamoramiento con alguien. No desprecie a los pastores de su iglesia haciendo casas que ellos no han sido al menos informados.
Cuarto: Asumamos que tanto sus padres como los líderes de la iglesia están de acuerdo con su probable relación de enamoramiento. La pregunta que debe hacerse sería: ¿Está la chica que me gusta, dispuesta a tener una relación de enamoramiento conmigo? Ud. puede haber estado orando por una enamorada, esta chica puede ser creyente, Ud. puede haber obtenido el apoyo de sus padres y de los líderes de la iglesia local, pero eso no significa que ya es enamorado de ella, porque falta que ella dé su palabra de aceptación.
Para eso, yo le recomendaría que Ud. de una manera muy madura y respetuosa hable con ella para indicarle que Ud. ha estado orando por ella para que sea su enamorada y que le gustaría saber si ella está de acuerdo con eso. No cometa el error de exigir una respuesta ese mismo instante o al día siguiente o la semana siguiente, etc. Recuerde que Ud. está tratando de hacer las cosas en la voluntad de Dios y si es de Dios, Ud. no tiene por qué apresurar las cosas. Pida a la chica que comience a orar por este asunto, y cuando ella esté segura que Dios ha respondido a su oración sobre este asunto, que le haga conocer.
La chica entonces tendrá que seguir los mismos pasos que Ud. ha dado, es decir, debe esmerarse por tener una comunión íntima con el Señor, debe orar al Señor sobre este asunto, debe buscar la guía de la palabra de Dios, debe consultar a sus padres y a sus pastores y si todo concuerda debería hablar con Ud. para comenzar la relación de enamoramiento. Recién allí, se podría decir en honor a la verdad que Ud. sabe a ciencia cierta que está enamorado y que eso es la voluntad de Dios.
Lo que hemos sugerido no concuerda con la costumbre de enamoramiento que prevalece en el mundo. La razón es muy sencilla. El enamoramiento al estilo del mundo se fundamenta en lo físico y deja a un lado lo espiritual. Según el mundo, si a Ud. le gusta una chica, simplemente va, le habla y de frente le dice que ella le gusta y que le encantaría ser enamorado de ella. Si Ud. cae bien a la chica, ella también dirá que Ud. le gusta y eso es todo. Ya son enamorados.
Pero note que todo gira alrededor de lo físico, de lo que perciben los ojos, de lo material. Dios no tiene nada que ver en este plan. No es extraño que enamoramientos que comienzan así terminen mal y cuando llegan al matrimonio, la posibilidad de éxito es mínima. No juegue a la ruleta rusa. Usted conoce al Señor, deje que el Señor guíe el proceso de enamoramiento. Dios sabe lo que es mejor para Ud. y cuando permitimos que Dios maneje nuestros asuntos tenemos garantizado el éxito tanto en el enamoramiento como en el matrimonio.